Un día como otro cualquiera
Bueno, os comento, soy un enfermero español, de Madrid, que por las circunstancias de precariedad laboral existentes en mi país en mi gremio, tuve un bueno día que decidir si quedarme a mendigar trabajo, consiguiendo de vez en cuando contratos basura de quince días, un mes, tres meses a lo sumo, o bien, ponerme manos a la obra y buscarme la vida como tantos otros.
Despuúes de salir de la Universidad, te das cuenta que las cosas ya no vuelven a ser como antes, y que todo lo que has aprendido, muchas veces no sirve de mucho. Tienes que cambiar un poco la manera de pensar y adaptarte al mundo profesional que te rodea. Esa adaptación me supuso coger en marzo del 2000 una maleta y plantarme en Londres para buscar un trabajo estable. Y lo conseguí, y pense que eso era bueno, y trabajé, y pensé que era una putada no poder hacerlo de la misma forma en mi ciudad o en mi país.
La aventura de Londres terminó porque el aburrimiento me podía. Trabajaba en una ciudad cercana que la vida que tenía era la de un centro comercial y poco más. Todos mis amigos trabajaban en hostelería y no los veía casi nunca. Así que, pensando que mejor me iba a ir en casa, me volví a los ocho meses, con bastante dinero, experiencia y un inglés majo.
Al llegar a Madrid, encontré rápidamente un trabajo, que terminó un mes después, y luego, tres meses más tarde, encontré otro, que me duró quince días, y así, entre mis estudios de sociología, decidí irme otra vez.
París.
París bien vale una misa, y dos, y tres, las que sean. Vivir aquí es un lujo que no creo que pueda pagar nunca. París es todo. Todo... bueno le falta algo, mi familia, mis amigos, esos partidillos de fútbol los miércoles por la noche con mis amigos los árbitros, esos sábados de terracita y cañas, pero bueno, no se puede pedir todo, jajajaja. Aquí estamos que no es poco.
Llegué por primera vez en 2002, con mucha ilusión, y duré 7 meses, porque caí en una clínica de mala muerte, en la que me explotaban y que no me dejaba respirar. Mi sueño era poder trabajar en uno de los hospitales grandes de París, así que mientras que me decidía, me volví a España, viendo que el atleti había subido a primera y que la carrera de sociología cada vez la abandonaba más. Y encontré un trabajo de mierda, haciéndo reconocimientos médicos, levantándome a las 4 de la mañana, pagándome mi propia seguridad social y con una mala leche que no os podéis imaginar.
Después de dar tumbos a izquierda y derecha dije, a la mierda, ya sé francés, ya tengo experiencia, pues me voy a París a pedir trabajo donde yo quiera, como yo quiera. Dejando de mendigar trabajo, cosa que en teoría es derecho de todos y cada uno de los españoles.
Y en 2003 aterricé definitivamente aquí. En París. En 15 días tenía un trabajo bien pagado y una casa en un barrio bueno de París. Y volví a pensar que eso era bueno, y volví a pensar que eso no lo podía tener en España, y bueno, decidí dejar de pensa pues ya era tarde y me iba a dormir :)

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home